Jaroslav Šerých
viernes
Cada vez soy más impaciente, cada vez y con mayor entusiasmo. Recuerdo nombres y algún pequeño rostro. Recuerdo los miedos. Los motivos por los que me dejaba gobernar por la locura, presto a perder piso, a desposeer. De cada día reconozco los temblores. De casi cada rostro, alguna frase no pensada. Rememorar no tiene cabida cuando es de lo único de lo que se vive, del recuerdo: ese engendro insidioso.
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